menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Cerrémosle la puerta al odio

25 0
02.09.2026

Hay palabras que unen y palabras que separan. Hay líderes como Abelardo de la Espriella que convocan y líderes como Gustavo Petro que necesitan enemigos para sostener su poder. Colombia, por desgracia, ha vivido demasiados años atrapada en la segunda opción.

El discurso político de Petro ha estado marcado por una constante: dividir el país entre buenos y malos, entre pobres y ricos, entre víctimas y culpables colectivos. Esa lógica puede ser útil para ganar elecciones, movilizar seguidores o alimentar la indignación, pero es profundamente dañina cuando se convierte en la manera de gobernar o de hacer oposición.

Preocupa que desde el poder se haya recurrido una y otra vez a expresiones que señalan a grupos de colombianos por su riqueza, su origen social o incluso su color de piel. Las referencias a “esclavistas”, la permanente descalificación de quienes generan empresa y........

© El Nuevo Siglo Bogotá