Uniformes a la carta
Los desocupados que nos dedicamos a escribir como vicio dulce, solemos patrullar libros o sitios web, persiguiendo palabras, descuerándolas, buscándoles sus máscaras, sus antecedentes, sus metamorfosis. O mientras vagamos por las calles, capturando historias, personajes, gestos, de repente encontramos algo exótico, alguien excepcional, y si tenemos los prejuicios bien ajustados, diríamos que chillan, que no encajan, que son como mosco en leche.
Iba por una avenida comercial, demasiado comercial, pero con andenes generosos, plataneros y palmeras que son más interesantes que las vitrinas, y lo vi. Venía con paso decidido; de mediana edad, barba descuidada, que para los estándares diría que estaba a la moda si no fuera porque llevaba hábito. Una túnica marrón, sandalias y cuando pasó le vi una capucha larga, algo ajada. Un capuchino. Cruzó con un trotecito la avenida y........
