El club de los suicidas
El suicido suele ser, en la mayoría de los casos, un acto de desesperación con esperanza. ¿Contradictorio? No. Lo primero es claro: para el suicida su vida es un infierno. Lo segundo, la esperanza, estará en que después de la muerte habrá una doble posibilidad de liberarse de esos padecimientos: o vendrá la nada, y así acabarán las desdichas; o si hubiere algo, nunca ese futuro -confía- será peor que sus desgracias aquí.
Lo ratifican algunos episodios de la Segunda Guerra Mundial. La revista suiza “Fronteras de la psiquiatría”, permite extrapolar 300.000 suicidios en los campos de concentración hitlerianos. Y de 100.000 hombres y mujeres, cuando las tropas rusas avanzaban victoriosas hacia Berlín, en 1945. En esa ciudad y solamente en abril, lo hicieron........
