La paz y su coincidencia con el territorio
Colombia pasa al inicio del 2026 por una paradoja difícil. Mientras en salones de conferencia bogotanos y foros internacionales se habla de “paz total” apalancada en justicia social y ambiental, por las zonas del Cauca, Catatumbo y Choco el lenguaje predominante sigue siendo el de las balas. La brecha entre la narrativa gubernamental y la seguridad territorial no solo se ha ensanchado; se viene convirtiendo en un abismo que amenaza acabar la estabilidad del país.
El dilema es ético y operativo. De un lado la apuesta por el diálogo es plausible en un país que lleva sesenta años viendo violencia. Sin embargo, la implementación de esta voluntad de paz parece haber confundido........
