La felicidad de los feos
El mundo se lo han tomado los aspiracionales, aparentes humildes, escaladores laborales y sociales, que pensaban que jamás iban a tener visibilidad en nada, pero lograron tenerla, así fuera pasando por encima de otros, como se ve en muchos ámbitos, usualmente acudiendo a la famosa figura de carga ladrillos o maletas, término político de moda, o hablando mal del otro “haciéndole el cajón” como se dice popularmente. Trabajo admirable pues requiere de varias partes para lograrlo. Y, al final logran acabar reputaciones personales, profesionales y políticas.
Ya no necesitan, como otrora, ser elegantes, “bien”, buena familia, colegio, clubes o inteligentes, pues generalmente nada de eso tienen ni tendrán ni sirve de nada… Todo lo contrario. Necesitan lambonear, estudiar muy bien a su mecías,........
