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Colombia eligió: el fin del interregno

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26.06.2026

En 1927, Fritz Lang imaginó una ciudad partida en dos: arriba, las élites que diseñan el futuro; abajo, los obreros que lo sostienen sin entenderlo. Para mantener el orden, esas élites fabrican un robot con apariencia de María, una figura "revolucionaria" que sirve para canalizar -y finalmente traicionar- el descontento de quienes viven en las profundidades. Lang llamó a ese período de tensión irresuelta el interregno de la máquina: el tiempo en que nadie gobierna verdaderamente porque el poder ha perdido su legitimidad, pero aún no la ha cedido. Casi un siglo después, Colombia acaba de salir de uno propio.

Antonio Gramsci, el teórico marxista que la izquierda latinoamericana reverencia como padre intelectual, advirtió que en ese claroscuro entre un orden que muere y otro que tarda en nacer surgen los monstruos. Colombia tuvo el suyo. Se llamó Gustavo Petro: no el redentor que prometió ser, sino la encarnación más precisa de aquello contra lo que decía combatir -el autoritarismo, el clientelismo y la manipulación ideológica del dolor ajeno-. La paradoja es devastadora: el discípulo traicionó al maestro, y fue precisamente la herramienta analítica de Gramsci la que permite diagnosticar con mayor precisión su fracaso.

Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta presidencial frente al senador Iván Cepeda. El margen fue estrecho; el........

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