El motor agrícola que Colombia tiene apagado
Para que el lector dimensione el calvario que enfrentan estos verdaderos Simón Bolívar del agro, basta un ejemplo: comprar una hectárea en Meta y Vichada es apenas el primer paso. A ese costo hay que sumarle 8 millones de pesos en cal dolomita (para corregir acidez de los suelos) e incorporación en suelos. Y, aun así, todavía no se ha sembrado una sola semilla.
Transportar insumos, maquinaria, equipos y luego sacar la cosecha es otro capítulo de esta odisea. En invierno todo debe moverse por el río Meta; en verano, por una trocha de más de 500 kilómetros entre Puerto Gaitán y Puerto Carreño. Ambas vías, en un estado deplorable y abandonadas por el Gobierno, encarecen y vuelven incierta cualquier operación agrícola o industrial.
La Orinoquia y la........
