¿Para qué sirve la ciencia?
Los desafíos que enfrentamos hoy requieren respuestas construidas desde la colaboración entre distintas disciplinas, la articulación entre instituciones y el diálogo entre saberes, actores sociales y comunidades.
En las últimas semanas se ha instalado en el debate público una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿para qué sirve la ciencia?
La pregunta no es menor y no debe responderse a la defensiva. Por el contrario, es una oportunidad importante para que las propias comunidades científicas y el ecosistema de las ciencias –investigadores, universidades, centros de investigación, gestores científicos, agencias de financiamiento y comunicadores de las ciencias– reflexionemos más profundamente sobre el valor público del conocimiento científico y sobre las maneras en que las ciencias contribuyen efectivamente a la sociedad.
Es cierto: las ciencias deben responder a la pregunta por su impacto social. Sin embargo, este no se reduce –aunque también incluye– a las formas más tradicionales de producción y circulación del conocimiento, como los libros en bibliotecas utilizados por estudiantes de pre y postgrado para aprender más y mejor, y los indicadores clásicos de productividad científica: artículos indexados en WoS, Scopus o Scielo, cuartiles y número de citaciones.
Precisamente por ello, resulta problemático medir el valor de las ciencias solo por aquello que genera resultados económicos inmediatos o se traduce rápidamente en innovación tecnológica visible. Estas contribuciones son, sin duda,........
