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Bienal de Venecia 2026 y las crisis políticas

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14.06.2026

En esta columna relataré algunos aspectos políticos de la Bienal de Venecia 2026, dejando para pronto el análisis de obras y lo “estrictamente artístico”.

Al llegar a Venecia, me encuentro una ingente cantidad de conflictos relacionados con la geopolítica, la diplomacia y la cultura. El nuevo Gobierno ultraconservador de Meloni logró que el pabellón de Israel volviera a abrir después de haber permanecido cerrado en 2024. Un año después, Anga (por sus siglas en inglés), manifestó que no se debe compartir plataforma con un “Estado genocida”. Entonces, públicamente, el pabellón de Israel fue calificado por muchos y muchas manifestantes como el “pabellón del genocidio” y se cerró en Giardini, custodiado por la policía, entre enfrentamientos físicos inéditos en la historia de la bienal. 

En abril de este año renuncia el jurado. Todas ellas tomaron la decisión días antes de la apertura, en protesta contra la presencia de los pabellones de Rusia e Israel en la muestra, pero, en realidad, no fue porque estuvieran esos países representados, sino por una demanda que se desarrollaba por no considerar a esos pabellones en el premio.

En los días previos a la renuncia, el presidente de la Fundación, Buttafuoco –nombrado por el mismo gobierno de Meloni– remarcaba que “el arte no debe excluir a nadie”. Para muchos artistas e intelectuales, la renuncia fue un acto de coherencia ética; para otros, fue más bien un oportunismo comunicativo, es decir, un “gesto político” en contra de la nueva dirección política italiana, pero que se convirtió en turismo político más que en acción efectiva.

Lo interesante es que las renunciantes eran contratadas por la Bienal –a sabiendas de la........

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