El humanismo tecnológico y Magnifica Humanitas
La gran virtud de Magnifica Humanitas es que no cae en la trampa habitual del futuro distópico. No pregunta si la inteligencia artificial es buena o mala, ni si debemos celebrarla o temerle. La pregunta que instala es mucho más sustantiva ¿qué estamos construyendo con ella?
Durante las últimas dos décadas, a medida que la inteligencia artificial y las plataformas digitales comenzaron a transformar aceleradamente la vida económica, social y política, surgió una corriente de pensamiento conocida como humanismo tecnológico o humanismo digital.
Su premisa es simple, pero profunda, el progreso tecnológico no puede medirse únicamente por su capacidad de generar eficiencia, productividad o rentabilidad, sino por su contribución efectiva al bienestar humano, la democracia, la libertad y la dignidad de las personas.
Frente a visiones tecnocéntricas y transhumanistas que consideran a los dispositivos y artefactos como un fin en sí mismo, el humanismo tecnológico sostiene que la tecnología debe permanecer bajo control humano, orientarse al bien común y desarrollarse dentro de marcos éticos capaces de proteger aquello que nos hace humanos.
Es precisamente en ese punto donde converge Magnifica Humanitas. La primera gran encíclica de León XIV que puede leerse como uno de los manifiestos humanistas más relevantes de la era digital.
Aunque nace desde la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia, sus preocupaciones dialogan con debates contemporáneos sobre gobernanza tecnológica, concentración de poder digital, derechos humanos, democracia y transhumanismo.
Al situar la dignidad de la persona en el centro de la discusión sobre inteligencia artificial, el Papa no plantea una oposición entre fe y tecnología, ni entre innovación y progreso, sino una cuestión........
