El crecimiento económico no es solo capital: es también salud mental laboral
La invitación es clara y concreta: pasar de una lógica de “checklist” de cumplimiento normativo a organizaciones que implementen acciones estratégicas con impacto real en la salud mental de las personas trabajadoras. De este modo, todos ganamos.
Cada 28 de abril se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Este 2026, el énfasis global –marcado por el reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) elaborado para esta ocasión– es claro: la salud mental en el trabajo ha dejado de ser un tema emergente para convertirse en una prioridad que exige atención urgente.
La evidencia internacional es contundente. Los riesgos psicosociales en el entorno laboral –como la carga de trabajo, la claridad de funciones, la extensión de la jornada, la autonomía, el equilibrio en las retribuciones, así como la violencia y el acoso, entre otros– influyen profundamente en la salud de las personas. Incluso, algo muy alarmante, según estimaciones entregadas por la OIT, estos factores están asociados a más de 840 mil muertes anuales en el mundo, principalmente por enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales.
Pero la salud mental en el trabajo cuando es bien gestionada puede actuar como un factor positivo y protector, impactando en la productividad, el compromiso, la sostenibilidad de las organizaciones y, a nivel macro, en el crecimiento económico.
En Chile, del total de enfermedades laborales, más del 70% es de tipo mental y 1 de cada 5 centros de........
