Nada personal: comunicación, sin emoción
Un Gobierno puede sobrevivir a errores, incluso a crisis, si logra construir un vínculo con la ciudadanía. Boric lo exacerbó hasta transformarlo en algo ridículo. Pero lo que se hace hoy es peor aún: difícilmente se sobrevive a la indiferencia.
Hay gobiernos que creen que comunicar bien consiste en no molestar, en hablar bajito, despacio, sin estridencias, sin épica, sin riesgo, como si la política pudiera reducirse a un parte clínico: cifras, medidas, resultado. Nada personal.
El problema es que, cuando un Gobierno opta por esa asepsia comunicacional, no se vuelve neutral: se vuelve irrelevante. La actual administración de Kast parece haber abrazado esa lógica. Sus mensajes buscan transmitir eficiencia, control, sobriedad, pero en ese esfuerzo por despojar a la política de emoción, ha terminado por vaciarla de sentido.
Las decisiones se explican, pero no se sienten. Se informan, pero no se conectan con la experiencia concreta de quienes........
