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La vida que no elegimos también merece ser vivida

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monday

Una vida no pierde su valor porque haya tomado un rumbo diferente del que alguna vez imaginamos. Desde jóvenes proyectamos quiénes seremos, a quién amaremos y qué sueños conseguiremos realizar.

 Confiamos en que ciertas decisiones nos conducirán a la felicidad, como si la existencia pudiera seguir un itinerario previamente establecido. Pero los años alteran nuestros planes y nos enfrentan a una pregunta difícil: ¿cuánto tiempo dedicamos a lamentar aquello que no ocurrió, sin reconocer lo que hemos vivido?

Parte del arrepentimiento nace de la distancia entre la persona que somos y aquella en la que esperábamos convertirnos. Alguien puede sentirse orgulloso de su trayectoria profesional y, al mismo tiempo, entristecerse por una relación que terminó, una familia que no llegó a formar o una oportunidad que dejó pasar. Lo que nunca sucedió adquiere entonces una presencia inesperada: ocupa nuestros pensamientos y, en ocasiones, ensombrece logros que antes nos parecían importantes.

La psicología llama pensamiento contrafactual a la capacidad de imaginar qué habría ocurrido si hubiéramos elegido de otra manera. Puede ayudarnos a aprender de los errores, pero también alimentar comparaciones imposibles de resolver. Tendemos a imaginar los beneficios del camino........

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