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Las coordenadas de Chile en la Antártica

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08.02.2026

La operación sostenida en una base permanente exige algo más que presencia. Requiere registrar condiciones ambientales y operacionales, documentar recorridos, fijar referencias estables y preservar la posibilidad de volver a medir bajo criterios comparables.

El 6 de febrero de 1947 Chile inauguró su primera base permanente en la Antártica chilena. La entonces Base Soberanía, hoy Base Naval Capitán Arturo Prat, dejó una dotación de seis marinos que permaneció allí durante un año completo, un hecho mayor para la época, por sus exigencias logísticas y humanas.

Ese hito se recuerda por su valor histórico, pero también ayuda a identificar un aspecto menos visible y muy actual: la presencia de Chile en su territorio antártico se sostiene, en buena medida, en capacidades que se acumulan, se estandarizan y se transmiten entre temporadas.

En ese marco, la noción de coordenadas adquiere un sentido estrictamente práctico. En el continente antártico, ubicar un punto no se limita a alcanzarlo una vez, sino a poder referenciarlo de manera estable para volver, medir de nuevo y comparar resultados entre campañas. Esto exige observaciones reproducibles, registros con trazabilidad y cambios detectados que respondan al territorio y no a incertidumbres de posicionamiento o de referencia. En un entorno donde las ventanas operacionales son acotadas, reducir incertidumbre espacial no es un detalle metodológico. Incide en eficiencia, costos y seguridad.

La escala del continente muestra por qué la precisión espacial adquiere otra dimensión. La Antártica abarca más de 14 millones de kilómetros cuadrados y el hielo cubre alrededor del 98 por ciento de su superficie. Ese manto almacena alrededor el 60 por ciento del agua dulce del........

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