Yo creo que no
Su experiencia existe y puede ser útil. Precisamente por eso cabría esperar de ella una forma de servicio más sobria: colaborar, aconsejar, contribuir donde su conocimiento resulte efectivo. La continuidad del Estado exige algo más que simple afán de poder.
“Yo creo que sí”, respondió Michelle Bachelet cuando le preguntaron si habría una tercera candidatura presidencial. La ligereza sorprende en quien gobernó dos veces. Como si la política fuera un teatro al que se regresa por aplausos. Pero antes de pensar en un tercer acto convendría examinar los dos anteriores.
Su primer gobierno aceleró el desgaste de la Concertación. En 2009 pactó electoralmente con el Partido Comunista, que terminó ingresando al Ejecutivo durante el segundo mandato. No era un socio cualquiera: es una colectividad que sigue reivindicando a Lenin y se apresura a saludar a cuanto dictador de izquierda asoma por el mundo (cual Bachelet a Castro).
La política de los acuerdos cedió terreno a la de las identidades. Al final del primer capítulo ocurrió algo inédito desde 1990: la izquierda debió entregar la banda presidencial a la derecha. El inmenso capital de simpatía personal de la mandataria no bastó para sostener el........
