Dicen que la transición es verde, pero las cuentas de luz siguen en rojo
La transición energética no puede medirse solamente por medio de los megavatios verdes o renovables de los que dispone el país. Para el consumidor y para las empresas medianas y pequeñas existe un indicador bastante más sencillo: cuánto se paga a fin de mes y qué se recibe a cambio.
Durante años nos dijeron que la transición energética traería electricidad más limpia, más competencia y, sobre todo, menores precios.
A raíz de ello Chile impulsó la incorporación masiva de energías renovables, cuyos costos efectivamente han caído de manera notable. Sin embargo, hay un pequeño detalle: las cuentas de la luz no solo no bajan, sino que en los últimos años han subido de manera desmedida.
Para los consumidores –y también para las industrias y el comercio–, la promesa de electricidad más barata se ha vuelto una gran falacia. Las últimas licitaciones de energía eléctrica convocadas por la CNE para abastecer a los clientes regulados son un buen ejemplo: Enel Generación se ha adjudicado íntegramente importantes licitaciones recientes.
En la licitación 2023/01, por ejemplo, se adjudicó suministrar toda la energía a un precio de USD 56,7 por MWh; y en la licitación excepcional 2025/02 volvió a adjudicarse todo el suministro, pero esta vez a un precio de USD 98,7 por MWh. Curiosa forma de competencia: en las licitaciones cada vez participan menos empresas generadoras, una sola se adjudica todo y los precios terminan subiendo.
Más se sorprendería todavía el consumidor si se enterase de que no necesariamente está pagando por que haya que construir nuevas centrales, sino que las licitaciones se satisfacen mediante algunas centrales que ya son........
