Las paradojas del foro de la iberósfera
Estos encuentros han permitido conformar una identidad transnacional que supera las fronteras nacionales, por medio de definiciones comunes acerca de inmigración, delincuencia e identidad nacional presentadas ante el hartazgo ciudadano como “sentido común”.
Hace no mucho tiempo, cuando aún se decía que la tierra era redonda y Canadá solo era culpable de todos los males en la satírica de South Park, las redes políticas transnacionales eran básicamente prácticas de la izquierda y el centro, con una internacionalización menor entre sus símiles de derecha.
A excepción de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés), fundada en 1964 como expresión del sector republicano estadounidense más tradicionalista, orientado hacia la expansión del libre comercio, las distintas internacionales partidarias promovían programas trasnacionales coordinados, muy distintos a las reuniones de derechas cuyo eslogan principal era la prioridad nacional.
El ascenso de las nuevas derechas, a la que Cas Mudde denomina “cuarta ola” radical, cambió las cosas. No solo por su creciente acceso al poder que en Europa la tienen como segunda y tercera fuerza política (en algunos países es la primera), y en América al frente de varios gobiernos; sino también por el interés de formar bloques internacionales suficientemente flexibles para difundir ideas y tácticas compartidas, aunque sin comprometer acuerdos coyunturales.
Los “foros” son hoy un espacio privilegiado para las nuevas generaciones políticas, claramente diferentes a las “Cumbres” que dan cita a máximas autoridades internacionales en ejercicio. En el mundo clásico el fórum........
