Crisis migratoria en Ceuta: rumores y política exterior
Conviene que exista prudencia por parte de los altos cargos de un gobierno al referirse a la migración, un asunto que se ha ido politizando hasta ser parte del arsenal de instrumentos políticos por parte de ciertas corrientes ideológicas.
Si en julio de 2019 y abril de 2023 cientos de venezolanos –algunas fuentes apuntan a mil- se concentraron en torno al paso Chacalluta, acampando a la espera del ingreso al país, a la par que provocaba revuelo entre quienes vieron las imágenes transmitidas por la televisión, imagínense la impresión que causó en España y Europa la llegada a Ceuta de 60 mil personas en un par de jornadas.
Dicho enclave español, originalmente conquistado por Portugal en 1415 y desde 1688 a cargo de Madrid (una contra-ola, en sentido opuesto a la invasión medieval de la península por parte de Tariq en 711 y los almohades y almorávides, más tarde) recibió una cantidad de personas casi equivalente a su población de 80 mil habitantes. Entre los ceutíes dejó una sensación similar a la que embargó a los 1.700 vecinos de Colchane en febrero de 2021, con el el arribo de 1.800 migrantes irregulares.
Estuve en Ceuta hace 25 años, como estudiante de un magíster internacional en Andalucía, con interés en conocer las ciudades rifeñas marroquíes: Tánger, Alhucemas y Tetuán. En ese escenario de costa y montaña se había desplegado la Guerra del Rif entre la población bereber y árabe contra las fuerzas coloniales españolas y francesas. Era la época del protectorado ibérico (1912-1956), de la cual solo sobreviven las plazas fuertes de Ceuta y Melilla.
Crucé el estrecho en un ferry al que subí en Algeciras, muy cerca del Peñón de Gibraltar –hoy bajo soberanía británica- para un trayecto que cubre en poco........
