Reforma Constitucional del Gobierno: un tributo a Pinochet
Imaginemos por un momento que la Reforma Constitucional que anunció el gobierno la semana pasada, hubiera sido aprobada por el parlamento y estuviera rigiendo en cinco o diez años más. Imaginemos también que en ese momento en el poder se encontrara un presidente populista, del estilo de Parisi o un comunista como Lautaro Carmona. En ambos escenarios, el presidente tendría la facultad de gobernar a su antojo durante largos ocho meses, pasando a llevar los derechos básicos de más de 20 millones de personas, sin tener que darle cuenta a nadie. A nadie, porque ni el congreso, ni los tribunales podrían interferir en sus decisiones.
En ese momento ficticio, la derecha impulsora de esta reforma pondría el grito en el cielo, calificaría al gobierno de dictadura y a su presidente como un dictador. Y más de algún dirigente republicano estaría pidiendo la inmediata intervención de Estados Unidos, tal como aplaudió la operación del equipo Delta para sacar de su casa a Maduro.
Por tanto, una primera conclusión es que el proyecto impulsado por el Ejecutivo, y que constituye el núcleo central de la agenda de seguridad, no está pensado para cuando el presidente no sea uno de los suyos, ya que consagra el autoritarismo constitucionalmente. Con un exceso de optimismo, el mandatario anunció la reforma apoyada por........
