Inteligencia artificial: ¿y el futuro de Chile dónde está?
Nunca tuvimos instrumentos tan potentes para imaginar escenarios y nunca fue tan visible que la dirección no la fijan los instrumentos, sino quienes los gobiernan.
En 1986 –“el año decisivo”– Electrodomésticos convirtió una entrevista a la tarotista de Pinochet, Yolanda Sultana, en un tema clásico del rock nacional. Sobre sintetizadores, un sampleo repetía una pregunta que cuarenta años después sigue sin respuesta: “¿Y el futuro de Chile dónde está?”.
La tentación es evidente: cambiar la baraja por el modelo de lenguaje y esperar que esta vez el oráculo acierte. Hoy basta escribir la pregunta de Electrodomésticos en una computadora para recibir, en segundos, una respuesta ordenada, con viñetas y tono seguro. Pero esa fluidez puede ser la nueva versión del trance de la tarotista: una caja negra, una voz convincente que nos devuelve pulidas nuestras propias ansiedades.
El riesgo no es que la inteligencia artificial se equivoque sobre el futuro. Es que la usemos para evadir el debate sobre qué futuro deseamos. Un país que delega sus preguntas fundamentales en un artefacto no gana precisión: pierde conversación. La pregunta, entonces, no es si la IA puede decirnos dónde está el futuro de Chile, sino cómo puede ayudarnos a acercarlo.
El debate nacional se hace hoy en medio de una conversación........
