La naturaleza no tiene que ganarse el derecho a existir
Condicionar la conservación a esos empleos es una señal equivocada desde la institución llamada a resguardarla.
“La conservación que no genera empleo no es sostenible”. La afirmación del director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, Tomás Saratscheff, en entrevista con El Mercurio, merece una respuesta categórica. No porque generar empleo sea irrelevante, sino porque quien encabeza la institución encargada de proteger la biodiversidad no debiera condicionar el sentido de esa protección a su rendimiento laboral.
En la entrevista, el director promueve el turismo y la colaboración público-privada. Son herramientas legítimas. El problema aparece cuando una contribución deseable se transforma, mediante una frase absoluta, en requisito para conservar. Que la conservación pueda generar empleo no significa que únicamente merezca sostenerse cuando lo genera.
La diferencia es sustancial: un ecosistema no pierde su valor porque carezca de visitantes, concesionarios o trabajadores contratados. Una especie amenazada no necesita presentar un plan de negocios para justificar su protección.
La Ley N.º 21.600 tiene una finalidad inequívoca: conservar la biodiversidad y proteger el patrimonio natural mediante la preservación, restauración y uso sustentable. Su artículo 2 incorpora prevención, precaución y no regresión. Además, vincula la sustentabilidad con el bienestar de........
