Defendamos la Defensa
Las sucesivas administraciones (de todos los colores) en la última década han ido aumentando las misiones de las FFAA, especialmente en materia de seguridad interior, mediante los llamados Estados de Excepción (EE). Es el caso de la Araucanía y de la macrozona norte.
En su reciente cuenta pública, el Ministerio de Defensa puso con discreción un dato preocupante en la agenda: el mecanismo de financiamiento no ha funcionado. ¿Qué significa esto? ¿Qué consecuencias puede acarrear? ¿Qué ha pasado en nuestra historia reciente ante situaciones similares?
Años atrás, el financiamiento de la defensa tenía dos vías legales: por un lado, los fondos provenientes de la Ley de Presupuesto, que a través de la llamada Partida 11 asignaba los recursos necesarios para el gasto corriente de las FFAA: sueldos, operaciones, adquisición de pertrechos, entre las principales.
Existía un segundo mecanismo, con recursos provenientes de la ley Reservada del Cobre, (el famoso 10%) que se dedicaba íntegramente a la adquisición de sistemas de armas. Estos fondos eran administrados por el Consudena, y las decisiones eran adoptadas por la autoridad política (presidente y ministro de defensa) en base a informes y planes elaborados por las instituciones, mismas que se desprendían de la llamada Apreciación Global Político Estratégica.
La Ley del Cobre tenía ventajas y problemas. Por un lado, permitía un financiamiento seguro, a largo plazo (como son las adquisiciones de este tipo de material) e independiente de los avatares de la coyuntura doméstica. Por otro, sus detractores señalaban que este aporte a la Defensa le ponía una pesada mochila a Codelco, lo que impedía su despegue. Se agregaba también el carácter secreto de esta ley, débil control civil y problemas de trasparencia.
A comienzos del presente siglo, el precio de la libra de cobre oscilaba alrededor de menos de un dólar. Sin embargo, empezó a subir por diferentes motivos. Ello, junto a la recuperación de la democracia, permitió una progresiva recuperación de nuestro potencial estratégico, castigado además por el embargo de armas que varios países le impusieron a Chile en años anteriores.
Por ello, cuando se produjo el boom de los precios de las materias primas, los fondos provenientes de la ley del cobre permitieron asumir un postergado plan de modernización, todo ello cuando el precio de la libra de cobre arañaba los 4 dólares.
El Ministerio de Defensa, orientado por la presidencia de la........
