TVN: abandonar el modelo de negocios
No existe, pues, un modelo único que debamos importar y pegar sobre TVN. Existe algo más importante: una idea compartida de que la televisión pública es un servicio público antes que un negocio audiovisual.
Hace años escribí una columna titulada “Se busca televisión pública” (La Nación, agosto 2010). La motivaba entonces una contradicción que, lejos de desaparecer, se ha hecho más evidente: Chile posee una empresa estatal de televisión, pero no termina de decidir si quiere realmente una televisión pública.
La noticia de estos días vuelve a poner el problema sobre la mesa. TVN proyecta pérdidas del orden de $12 mil millones para este año y negocia una nueva fórmula de financiamiento que contemplaría un aporte estatal cercano a US$15 millones anuales. Al mismo tiempo vende y arrienda activos, busca contener gastos y hasta estudia entrar al negocio de la radio.
Todo ello puede ser necesario, pues las cuentas deben cuadrar. Los recursos públicos no son infinitos y ninguna institución del Estado adquiere, por el solo hecho de ser pública, permiso para administrar mal los recursos de todos. Pero estamos empezando nuevamente la discusión por el lado equivocado.
La interrogante no debe ser cuál es el modelo de negocios que permitirá “salvar” a TVN. La pregunta anterior, y mucho más importante, es otra: ¿Para qué quiere Chile una televisión pública?
Porque si queremos simplemente otro canal abierto que compita con Mega, Chilevisión y Canal 13 por audiencias, publicidad, matinales, teleseries y programas de entretención, resulta perfectamente legítimo preguntarse para qué debe el Estado poseerlo, si ya hay una oferta más que suficiente de ese tipo de televisión abierta. Una empresa pública haciendo aproximadamente lo mismo que hacen las privadas, sometida a los mismos imperativos comerciales y persiguiendo al mismo espectador, necesita una justificación bastante más sólida que el anclaje en la memoria personal y colectiva. Entonces, ¿en que se basa la necesidad de una televisión pública?
La televisión pública empieza a justificarse precisamente allí donde termina esa........
