Canadá muestra un camino alternativo en el hemisferio: vale la pena seguirlo
Sin duda, el primer ministro Mark Carney está demostrando cómo un país, aunque sea vecino del más poderoso del mundo, puede mantener la dignidad en alto y sostener alternativas en este devenir del mundo.
Su discurso en Davos lo ha demostrado: “Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de reforzar nuestra posición en casa y de actuar juntos”. Y, junto con ello, hizo afirmaciones categóricas frente a su vecino del sur: “En materia de soberanía en el Ártico, apoyamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca y respaldamos plenamente su derecho exclusivo a determinar el futuro de Groenlandia”.
Carney no deja de ver que su propuesta de multilateralidad requiere entender las reformulaciones del globo en todas sus dimensiones. “Nuestra nueva estrategia se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado ‘realismo basado en valores’, es decir, nuestro objetivo es combinar principios y pragmatismo”. Y desde esa lógica ha llegado a Davos tras una visita muy significativa a China. Su presencia en el país asiático ha estado envuelta en una frase no menor: “Estamos avanzando hacia una nueva asociación estratégica”.
Después de casi una década de relaciones tensas a causa de disputas comerciales y encontronazos diplomáticos, el diálogo de Carney y Xi Jinping fue la culminación para impulsar una relación “adaptada a las nuevas realidades globales”, según dijo Carney.
En otras palabras, ha reconocido que la guerra comercial con el Gobierno de Trump obliga a Canadá a buscar nuevos mercados, también en China. El resultado en lo inmediato es muy concreto. Canadá ha acordado con China el recorte de los aranceles del 100% que había impuesto a los autos eléctricos chinos en 2024 –siguiendo una medida similar adoptada por........
