336.984 extranjeros residentes en situación irregular: ni metáfora ni hipérbole
Porque, más allá de las motivaciones ideológicas, regularizar es el camino más eficaz para reducir la irregularidad migratoria.
¿Cuántos migrantes en situación irregular hay en Chile? Es una pregunta que ha resonado de manera persistente en el debate público y alcanzó su mayor exposición durante la segunda vuelta presidencial entre la candidata Jara y el candidato Kast.
En el fragor de esa contienda electoral, la respuesta emergió como un hecho social objetivado en forma de estadística oficial. La cifra de “300 mil irregulares”, presentada como verdad incuestionable, concentró la atención pública y articuló distintos compromisos políticos.
El más explícito de ellos: expulsar a la totalidad de las personas comprendidas en ese número, sin considerar elementos tan básicos como el arraigo laboral o familiar, la edad de las personas involucradas, ni las necesidades económicas del país para impulsar el crecimiento a través del trabajo migrante.
Como señala la académica española Blanca Garcés, frente a la migración irregular los Estados disponen de tres alternativas que pueden combinarse parcialmente: (1) regularizar, (2) expulsar o (3) tolerar la presencia irregular (o hacer la vista gorda). Las opciones 1 y 2 pueden operar en paralelo, la alternativa 3 no es compatible con 1 o con 2, pero apostar solamente por la 2 es lo más parecido a aplicar la opción 3. Vale decir, centrarse en la ejecución de expulsiones equivale, en la práctica, a tolerar y mantener la irregularidad migratoria.
Sin que nadie se lo exigiera, y........
