España pone estándares, Chile invoca la autonomía
Lo protegido no ha sido nunca la libertad académica sino la de definir cuánto y dónde se enseña.
“Chiringuito” fue la palabra que usó Pedro Sánchez para anunciar un decreto contra cierto tipo de universidades, y las dos exigencias que ese decreto contiene son del tipo que en Chile ni siquiera se pueden nombrar, porque la mitad del profesorado de cada titulación deberá tener grado de doctor y las instituciones tendrán que acreditar contratos estables y no plantas armadas a honorarios. No son orientaciones ni principios generales sino cifras y condiciones de contratación, exigidas programa por programa e iguales para todos.
Si uno abre entonces los criterios de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) buscando algo equivalente, no encuentra nada, porque el criterio sobre cuerpo académico se limita a establecer que este debe contar con la dedicación y las credenciales necesarias para el proceso de enseñanza, sin una sola proporción mínima de doctores, sin........
