La carga invisible
Si al Estado le preocupa la disminución de la natalidad, esa preocupación debe traducirse en apoyos concretos para quienes crían.
Son las once de la noche y recién puedo sentarme a escribir esta columna. Lleva meses en mi lista de pendientes y, cada cierto tiempo, vuelve como un pedido de auxilio. No solo mío, sino de las tantas mujeres que veo cada mañana camino al jardín infantil de mi hijo: mujeres que, igual que yo, cargan con responsabilidades que deberían ser compartidas, pero que terminan descansando casi siempre sobre nuestros hombros.
Hoy llegamos a casa a las seis de la tarde. Tenía una hora al dentista, así que fui con mi hija de ocho años después de recogerla en el colegio. Antes le pedí a mi papá que pasara por mi hijo de un año al jardín y lo dejara donde una tía. Hicimos malabares para que todo funcionara.
En mi caso, esta organización responde a una situación temporal acordada con el padre de mis hijos, que actualmente se encuentra en otra zona del país. Hay un acuerdo y una red familiar que nos permite sostener esta etapa. Aun así, vivirla me ha hecho pensar en cuántas madres enfrentan jornadas similares sin contar con personas cercanas a quienes........
