Cuidado con las puertas pequeñas
El mecanismo propuesto es particularmente enredado. La familia compra, guarda boleta, presenta certificado médico o receta, espera la validación y recién después recibe una transferencia al Bolsillo Familiar Electrónico. Es decir, no resuelve el problema de liquidez inmediata.
La propuesta del Presidente Kast para aliviar la compra de pañales y algunos medicamentos parte de una preocupación real. Nadie podría negar que esos gastos pesan, y mucho, en familias con niños pequeños, personas mayores, enfermos crónicos o cuidadores que llegan a fin de mes haciendo malabares. Entonces estamos de acuerdo con el diagnóstico del enfermo, pero no en la receta para mejorarlo. Y en política pública, como en medicina, una mala receta puede agravar la enfermedad que pretendía curar.
Lo que se propone, aunque venga envuelto en lenguaje de alivio familiar, es abrir una grieta en uno de los pilares más estables del sistema tributario chileno: un IVA de base amplia y con muy pocas excepciones. Chile adoptó este camino hace más de cincuenta años y, con todos sus defectos, que esa decisión sobreviviera más de medio siglo es una virtud rara en nuestra vida pública. Si lo ha hecho es porque es simple, recauda mucho, reduce espacios de arbitraje y evita que cada discusión presupuestaria termine convertida en una feria de excepciones.
La propuesta del Presidente Kast no es novedosa. La gran mayoría de los países capitalistas ricos tienen IVA diferenciado. Algunos gravan menos alimentos, libros, medicamentos o bienes considerados esenciales. Pero que una mala idea sea frecuente no la convierte en........
