Chile y Taiwán: 111 años de una relación que nunca desapareció
Chile, sin declararlo abiertamente, ha operado durante décadas en una lógica de equilibrio: reconocer a una potencia, pero relacionarse con ambas. Y quizás ahí está la lección más interesante de esta efeméride.
Este 2026 se celebran 111 años desde que Chile estableció vínculos con la entonces joven República de China, en 1915. Fue una decisión temprana, silenciosa, casi inadvertida en su momento, pero profundamente reveladora de cómo el país entendía su inserción en el mundo: no desde la ideología ni desde la geopolítica, sino desde el comercio, la apertura y la necesidad de proyectarse más allá de su entorno inmediato.
Ese gesto, durante el mandato del presidente Ramón Barros Luco, tuvo un carácter pionero. A comienzos del siglo XX, América Latina miraba mayoritariamente hacia Europa y, en menor medida, hacia Estados Unidos. Asia era todavía un espacio lejano, fragmentado, con escasa presencia en la política exterior regional. Chile, sin embargo, decidió establecer un vínculo con una China que recién emergía como república tras el colapso del imperio Qing, en 1912. No lo hizo por afinidad política, sino para abrir mercados para su principal producto de exportación, el salitre, y posicionarse en un sistema internacional que ya comenzaba a globalizarse.
Esa relación no solo se estableció, sino que se mantuvo en uno de los momentos más turbulentos de la historia china. Tras la guerra civil y la victoria de las fuerzas comunistas de Mao Zedong, en 1949, el gobierno........
