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Bailando al ritmo de Kaiser

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26.07.2026

Chile ya sabe lo que cuesta que la política se subordine a satisfacer una identidad antes que a construir acuerdos. La pregunta no es cuánto va a durar este baile. Es qué clase de gobierno queda cuando ya solo sabe moverse a la melodía que le pone el más ultra entre los ultras.

Johannes Kaiser lo dijo sin darse vueltas, casi disfrutando el momento: “Tenemos a todo el gobierno bailando la música que ponemos nosotros”. Lo dijo hablando de los indultos generales, la comisión por los niños haitianos, el intento de entroncar responsabilidades de hoy hasta el gobierno de Bachelet y el proyecto antiaborto “Escucha su corazón”.

Iván Moreira le contestó por el oficialismo y la respuesta dice más de lo que parece: si la música del líder del PNL es “romántica”, bueno, invitémoslo a bailar.

Ahí no hubo ninguna corrección de fondo. Ninguna pelea programática. Solo la aceptación, medio resignada, de que la orquesta la dirige otro. Y Kaiser, lejos de incomodarse, le devolvió la pelota: aclaró que a ellos no les gusta poner la “música”, sino la “melodía”.

Uno se pregunta por qué el gobierno de Kast se dobla tan fácil ante una agenda que ni siquiera era prioridad en su campaña, y por qué esto ya se volvió la norma. Y la respuesta, en el fondo, no es tan complicada: la derecha radical no negocia temas, negocia identidad. Y contra una identidad no hay argumento que le gane.

El núcleo duro de Kaiser —poco, pero terco— no le está pidiendo al gobierno resultados que se puedan medir. Pide algo más íntimo: que le saquen de encima una acusación que nunca aceptaron. No se mueven por impuestos ni por subsidios. Se mueven por una herida bien concreta: haber sido señalados, con más o menos matices, como cómplices —activos o pasivos— de la dictadura, y de paso, corresponsables de lo peor que pasó en derechos humanos.

Ahí está la clave de dos de los “temas” que Kaiser exhibe como trofeo. Los indultos generales no son ninguna medida humanitaria neutra: son un gesto de reivindicación para los que cargan con esa culpa.

Y lo de entroncar responsabilidades de hoy con el gobierno de Bachelet tampoco busca aclarar nada puntual: busca correr el origen de nuestros problemas........

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