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La conciencia no se delega: una respuesta desde la Democracia Cristiana

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10.10.2026

En nuestro trabajo legislativo propiciaremos una regulación de la inteligencia artificial que proteja el trabajo digno, exija que toda decisión que afecte a una persona tenga un responsable humano y resguarde la verdad en la vida democrática, sin frenar la innovación que Chile necesita.

Está circulando públicamente una interpelación fraterna a nuestro partido en torno a la inteligencia artificial y al lugar que la Democracia Cristiana debe ocupar frente a ella. Esta reflexión nació desde un distinguido camarada, Rodrigo Moraga, quien publicó en este mismo medio el texto denominado: “La conciencia no se delega. Una interpelación fraterna a la Democracia Cristiana”. Mediante estas líneas, quiero hacerme cargo de esa invitación y necesaria deliberación.

Esta interpelación aborda dos cuestiones: lo profundo y urgente del debate y el tono en cómo hacerlo. Debemos asumir esta tarea. Este documento es una reflexión inicial para un debate que, como presidente nacional de la Democracia Cristiana, creo que debemos hacer para fijar una posición respecto de miles de cosas que están sucediendo con la inteligencia artificial en Chile y en el mundo, y para hacer una propuesta al país.

¿Desde dónde nos situamos ante la IA que cambia el mundo?

Las bases doctrinarias del PDC declaran expresamente su inspiración en la concepción humanista cristiana del hombre y de la sociedad, y su adhesión a la Doctrina Social de la Iglesia. Esa no es una referencia decorativa: es nuestra fuente. Y esa fuente acaba de hablar.

El 15 de mayo de este año, el Papa León XIV promulgó la encíclica Magnifica Humanitas, “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, a 135 años de Rerum Novarum. El 16 de septiembre pasado, en su Audiencia General, volvió sobre el punto con una frase que debe ordenar nuestro trabajo: corremos el riesgo de acostumbrarnos a “delegar en los algoritmos decisiones que solo competen a la conciencia humana”.

Tenemos que decir que la encíclica no es un documento tecnófobo. Es algo más exigente. Plantea que la primera decisión no es aceptar o rechazar la técnica, sino elegir qué se construye con ella: la primera elección no es entre un sí o un no a la........

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