Un nosequién
El pronombre encabeza a la existencia. La borra. Oír en una conversación casual la fórmula despectiva "un nosequién", desata un fenómeno singular en la vigilia cotidiana. Aquel sujeto despojado de apellido abandona de inmediato su solidez molecular. Sus pies dejan de presionar el moho de las calles. Los recuerdos se mudan a las copas de los árboles, confundiéndose con el susurro de la brisa matutina.
La mención vaga opera una alquimia inversa. Transforma un cuerpo de hueso respiratorio en una exhalación de ceniza suspendida. Quien recurre a esa sentencia busca imponer una distancia higiénica, trazar un lindero invisible entre su propia........
