Silencio rítmico
Hay derrotas que no suenan a marcha fúnebre, sino a un golpe obsesivo y vacío que taladra la memoria. La nuestra es una rendición que se oye en cada esquina, un vasto campo de lucha donde las sinfonías han sido relevadas por la metralla de un pulso binario y predecible. Hemos normalizado el sonar degradado, la música mal sonante y escasa, el único lenguaje admisible del presente.
El paisaje sonoro es monocromático. Donde antes había un arcoíris de timbres, modulaciones y silencios fecundos, ahora solo pervive la eficiencia industrial de la cadencia repetitiva. La melodía, esa amiga invisible que nos........
