Setenta veces siete
Dicen que no hay un número para el perdón. Sin embargo, hay un punto de referencia que, sin ser imperativo, opera como medida silenciosa de lo que se espera de nosotros.
Dicen que no hay un número para el perdón. Sin embargo, hay un punto de referencia que, sin ser imperativo, opera como medida silenciosa de lo que se espera de nosotros. Casi siempre quien perdona es generoso, es maduro, ha trascendido. Quien pide perdón es valiente. Su gesto se convierte en símbolo, en ejemplo, en virtud. Y en ese camino, sin que nadie lo anuncie, la víctima adquiere una carga nueva: la de perdonar para que otros queden en paz. Lo vemos en grandes escenarios de justicia. La víctima frente a una audiencia que espera que pronuncie la........
