Las que mueven el mundo
Hay una imagen que me gusta imaginar: Marie Curie en su laboratorio de París, a finales del siglo XIX, manipulando elementos que ningún ser humano había tocado antes. No tenía permiso para estudiar en Polonia. No tenía acceso pleno a las academias científicas de Francia. Tenía, sin embargo, algo que ninguna institución pudo quitarle: la certeza de que el conocimiento no tiene género. Ganó dos premios Nobel. Cambió la física y la química para siempre. Y lo hizo en un mundo que prefería que las mujeres miraran desde afuera.
Esa imagen condensa algo esencial: las mujeres no llegaron tarde a la historia. Siempre estuvieron en ella. Lo que llegó tarde fue el........
