La dignidad humana, por encima de la política
Hemos aprendido a debatir gritando. Quizás sea hora de aprender a debatir respetando. No son lo mismo.
Hay momentos en que la política se parece más a una pelea de barrio que a un debate de ideas. Los insultos vuelan, la descalificación se viste de argumento y el adversario deja de ser una persona para convertirse en un enemigo a destruir. Cuando eso pasa, algo esencial se rompe. Y lo que se rompe no es solo el debate: es el tejido mismo de la convivencia democrática. La dignidad de una persona no la otorga el partido en que milita, ni la borra el error que cometió. Es algo anterior a todo eso. Kant lo dijo hace más de dos siglos: ningún ser humano puede ser tratado como un simple medio para un fin. La Corte........
