Derecha a la carta: Cinco claves del gobierno de Kast
1. Cambio de ciclo. Febrero dejó la sensación de que el nuevo gobierno entró en ralentí. Sin embargo, la aparente calma de los días veraniegos no ha conseguido disipar una certeza: la próxima administración ya está en marcha, y sólo faltan un par de semanas para que sea oficial. Lo confirman la gira internacional del Presidente electo, José Antonio Kast, y el diseño de los distintos equipos para asumir funciones en el Estado. Se concretará así un cambio de ciclo: una derecha de nuevo cuño tomará el timón de la nación.
2. Independientes y la política. La conformación de un gabinete con mayoría de independientes es una apuesta arriesgada. Un gobierno de republicanos cohesionará a la izquierda y, con toda seguridad, muchos estarán atentos a cualquier detalle para generar escándalo: declaraciones, gestos o faltas a la probidad serán particularmente codiciados. Recordemos, por ejemplo, el impasse de Mara Sedini tras sus comentarios sobre las negociaciones con la entonces fiscal y hoy nueva ministra de Seguridad, Trinidad Steinert. En situaciones como esa, se necesitará músculo político para salir airoso. No obstante, si el diseño del gabinete prospera, Kast habrá refrendado algo que parecía, a todas luces, necesario: la renovación de la derecha. Un buen trabajo de los ministros y subsecretarios permitirá un recambio de cuadros en una clase política fuertemente cuestionada. Nada impide, en efecto, que algunos independientes se conviertan en buenos políticos.
3. Renovación. Kast dejó al margen a personas que parecen haber cumplido su ciclo, como Pablo Longueira, Marcela Cubillos y Juan Antonio Coloma. Ellos podrán ejercer como consiglieri, pero estarán apartados de la primera línea al inicio del mandato. El Presidente electo tomó una decisión: apostar por nuevos liderazgos que podrían ser relevantes en el Chile que viene. María Jesús Wulf, Martín Arrau y Daniel Rodríguez son algunos de los nombres a los que conviene prestar atención. En ellos confluyen meticulosidad, visión política y formación teórica y técnica. Hasta ahora, quienes han estado a cargo de las designaciones han conseguido algo relevante para la derecha: situar a los distintos lotes en sus áreas de especialidad. Sería algo no menor posicionar adecuadamente a las distintas fuerzas; es decir, lograr que se adapten al Estado y respondan a las necesidades de la ciudadanía.
4. Derecha a la carta. Hay grupos dentro de la derecha que llevan años prestando atención a áreas específicas, y es un acierto ubicarlos de acuerdo con esas especializaciones. Por el momento, parece que los republicanos actuarán como la columna vertebral del Ejecutivo, con sus militantes en las distintas carteras del gobierno. Los elementos vinculados a Libertad y Desarrollo se concentrarán en la reducción de trabas regulatorias en Educación y Medio Ambiente. El grupo de Jorge Quiroz se enfocará en la desregulación y en el impulso del crecimiento desde Hacienda, en coordinación con Economía. Res Publica, junto al histórico equipo de Comunicaciones del Presidente, generarán contenido y lo transmitirán a la ciudadanía. Por su parte, conservadores, solidarios y gremialistas trabajarán para influir en la dimensión social, familiar y en derechos humanos. Es un pastelero a tus pasteles. Este gobierno tiene la oportunidad de conciliar a dos grandes sensibilidades de la derecha: los liberales y tecnócratas, encargados de la producción, y los conservadores, responsables del tejido social. Esa es, sin duda, la mejor derecha disponible en Chile en estos momentos.
5. Núcleo político. Por supuesto, en todo lo anterior falta lo central: este gobierno no puede descuidar su dimensión política. Las agendas técnicas suelen caerse a pedazos sin un correlato que les brinde épica. En ese sentido, el Partido Republicano se convirtió en una de las nuevas fuerzas más exitosas, precisamente porque recuperó una faceta política que los partidos tradicionales perdieron con el tiempo. En corto, la nueva administración debe ser política; de lo contrario, corre el riesgo de fracasar. Es indispensable mantener parte del juego ágil y eficaz de José Antonio Kast y republicanos durante la campaña: saber leer el escenario, enfatizar lo correcto, controlar los daños, actuar a tiempo e ignorar los reclamos de la izquierda que resulten exagerados. Si el gobierno consigue elaborar un núcleo político y las dos grandes sensibilidades de la derecha se encargan de sus temas respectivos, puede que haya algo de esperanza.
