Con optimismo moderado
Me refiero, claro, a la invocación de lo contrario, a las palabras avaladas por hechos concomitantes a su verbalización, o seguidamente ejecutados, para con lo uno o lo otro generar confianza en el receptor del mensaje. Así, por ejemplo, ninguna empresa exitosa ha desoído jamás esta convicción, porque hacerlo le representaría la quiebra. No digo nada nuevo, es sabido que la creación de valor es ajena a los ilustres hablamierda.
Dejo de dar vueltas, entonces: aquella capacidad de pensar, decidir, anunciar, empezar y concretar se llama liderazgo, sí; y el efecto que tales acciones constantes producen no es otro que el de la esperanza. Como decía antes, a ello también se acostumbra llamarle “confianza”,........
