Y mientras tanto… es culpa del Estado
Lo más inquietante es que esa frase ya es lugar común. Se repite en todos los escenarios y por todos, con la disciplina involuntaria de un coro bien entrenado: la desigualdad persiste porque el Estado falla; la inseguridad crece porque el Estado no actúa; las regiones siguen rezagadas porque el Estado está ausente. El consenso es cómodo, pero también complaciente. Cuando el culpable es una abstracción, la responsabilidad se diluye: si todo es culpa del Estado, nadie responde y nada cambia.
Y la realidad es que el Estado no es una nube moral ni una abstracción conveniente. Es un entramado de........
