Suspender la parranda
No estamos simplemente ante una temporada de lluvias; presenciamos una calamidad pública donde la naturaleza reclama su espacio con violencia, rompiendo diques y anegando la esperanza de miles de compatriotas.
Las cifras ya no admiten eufemismos: la UNGRD reporta más de 51.900 hogares afectados a nivel nacional. Solo en Córdoba el drama golpea a 33.400 núcleos familiares, con cerca de 35.000 hectáreas inundadas; tierras que eran sustento y alimento. En términos humanos, el daño es atroz: la corriente no solo arrastró enseres, se llevó cosechas, ingresos y el futuro inmediato.
En el sur de Bolívar, la escena es casi distópica: el 95% de Montecristo yace bajo el agua, con más de 1.300 damnificados en una emergencia que desbordó la capacidad local. En Antioquia, el panorama no es menos grave: se habla de 7.000 ciudadanos afectados, 40 derrumbes y poblaciones enteras en calamidad; además, el colapso de infraestructura ha dejado a unas 50.000 personas incomunicadas........
