Creyéndose emperador
El fouchecito criollo no ha podido superar su frustración de que gran parte del pueblo lo minimice y desconozca que él quiere ser visto como el enano corzo que parió Francia y traspasó las fronteras
dándose a conocer como Napoleón Bonaparte, mientras este a duras penas alcanza a convertirse en el hazmerreír del mundo con tantas sandeces que esputa constantemente y quien con su incontinencia verbal sólo emula a la Chimoltrufia, por cuanto así como dice una cosa, dice otra.
Como en aquellas fastuosas bacanales que se celebraban en el recordado grill Bucamba en el barrio la Lucha, donde se degustaban salsa y mambo en los años setenta, el pueblo observa la bitácora de los recuerdos y añora aquellas épocas pretéritas en donde la patria paría verdaderos estadistas, respecto de estos proxenetas e ignorantes de ahora.
Hoy, ad portas de un debate electoral y con........
