¿Hasta cuándo, señor presidente?
El 31 de mayo de 2026 el pueblo colombiano, sintiéndose poseído por un arrebato de dignidad consideró que ya era hora de decir, basta ya, y revolcándose en sus sentimientos decidió volcarse en masa a las urnas para cumplir con su sagrado derecho y deber de participar en la elección del próximo presidente de la República, propinándole una paloterapia a la marioneta de la casa de Nariño, quien ya se creía ungido por el emperadorcito, yéndose de bruces contra la realidad, teniendo en cuenta que sin él, su candidatura no existiría y su intromisión en la campaña y las consecuencias políticas de algunas de sus acciones –y declaraciones- están asfixiando la aspiración del candidato del Pacto Histórico.
Los días previos a la elección y acudiendo a su cantinflesca realidad, el primer mandatario trinó poniendo en duda el preconteo de la Registraduría, esgrimiendo........
