11-S: 25 años después
El saldo fue aterrador: cerca de 3.000 muertos. Pero la verdadera dimensión del 11-S no puede medirse únicamente por el número de sus víctimas. Aquel día cambió la percepción que el mundo, empezando por el propio EE.UU, tenía de su propia seguridad y se alteró el curso de la geopolítica mundial.
Yo escribí sobre ello entonces. Apenas nueve días después, el 20 de septiembre de 2001, en mi artículo Colombia: país real, país virtual, me referí al impacto de aquellos atentados que habían reducido a cenizas las emblemáticas Torres Gemelas y golpeado el Pentágono. Mi preocupación inmediata, además del horror provocado por semejante acto de barbarie, apuntaba hacia sus repercusiones económicas. La economía mundial ya mostraba síntomas de desaceleración y aquel golpe introducía un ingrediente adicional de incertidumbre, que presagiaba su hundimiento.
Pocos días después volví sobre el tema en Una elegía por la paz. Esta vez mi preocupación trascendía la coyuntura económica. Me inquietaban las consecuencias políticas y militares que podría desencadenar la inmediata y contundente reacción de Estados Unidos. Dos hechos me parecieron entonces incontrovertibles: la enorme capacidad destructiva que había alcanzado el terrorismo y la vulnerabilidad........
