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La trampa de la posición adelantada: Entre la audacia y el suicidio político

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17.03.2026

En el complejo tablero de la política, donde las percepciones suelen pesar más que los hechos, existe una maniobra tan tentadora como peligrosa: jugar en posición adelantada. El término, rescatado de la gramática del fútbol, describe a aquel jugador que, en su afán por marcar el gol de su vida, se sitúa por delante de la línea defensiva del adversario antes de que el balón le sea entregado. El resultado en la cancha es predecible: el silbato suena, la jugada se anula y el ímpetu se transforma en frustración. En la política, sin embargo, el costo de este offside no es solo un tiro libre en contra; puede significar el aislamiento absoluto o el fin de una carrera ascendente.

Jugar en posición adelantada no es sinónimo de ser rápido o diligente. La velocidad en política es una virtud; la precipitación, un vicio. El actor que se adelanta suele estar movido por una mezcla de mesianismo y desconfianza. Cree, fervientemente, que su visión es la única válida y que los tiempos de la unidad —siempre más lentos y deliberativos— son un lastre para sus ambiciones.

Esta conducta se caracteriza por la ruptura del consenso. Mientras un equipo de coalición o una dirección nacional, trabaja en la construcción de una plataforma sólida, el «adelantado» decide........

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