Diarios Arcaicos: La tercera edad
Dedicado a mi amado Zío Américo Faillace Russo, a sus 97
«La vejez empieza cuando se pierde la curiosidad.»
José Saramago (Premio Nobel de Literatura 1998)
«Para mí, el cerebro es un as en la manga que podemos usar en la vejez.
El cuerpo se me arruga, es inevitable, pero no el cerebro.»
Rita Levi-Montalcini (Premio Nobel de Medicina 1986)
«Es un error pensar que los hombres viejos no son capaces de aprender…
La vejez no impide aprender, lo que impide es olvidar.»
Ernest Hemingway (Premio Nobel de Literatura 1954)
«El secreto de una buena vejez no es más que un pacto honrado con la soledad.»
Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura 1982)
El Viejo Nuevo o el Viejo Rancio
En un mundo donde todo pasa tan vertiginosamente, la vejez es casi un estorbo para la vida moderna. A estas alturas la vejez se ha convertido en una figura de pedrusco, inerte, descuidada por el olvido, pero inicialmente por un pueblo que surge como relevo como una generación chocante por su mentecatez y su colosal falta de principio y mala educación con los mayores. La gente que supera sesenta años, moral y técnicamente, se define como gente de la tercera edad. Indagando, hallé que este rudimento conceptual no es una eventualidad y menos una absolución, es una ley firme, como la figura de piedra que implica a los añejos y sus derechos.
Si hacemos uso de su calculado reglamento, es la Ley Orgánica para la Atención y Desarrollo Integral de las Personas Adultas Mayores (publicada en Gaceta Oficial N°6.641 Extraor.,Sept.2021), el marco jurídico criollo, encargado de garantizar respeto a la dignidad, autonomía e introducción plena de los adultos mayores como sujetos de derecho. Ley que instituye un principio de corresponsabilidad entre Estado, familias y sociedad para asegurar la atención médica integral, el acceso a vivienda y pensión, la prioridad en trámites públicos, y el fomento de una vejez activa, digna y sana, negando cualquier forma de discriminación por edad, en el ámbito social o laboral.
Queda claro que no es un obsequio que se les otorga por misericordia a los longevos, es un derecho ganado en buena lid desde el minuto en que alcanzaron por la razón que sea, próspera o no, a esa condición etaria tan mal atendida. En ese punto, es aclarativo destacar la señal comprobada de la OMS, donde asegura con datos estadísticos, que solo 6 % de la población mundial alcanza o pasa los 60 años.
Tal vez lo más grave sea que la degradación moral de nuestra sociedad, su volatilidad temporal, y su inutilidad formativa, son esos ingredientes dañinos que crean la conducta indolente y tosca de la gente llamada población actual que en países no desarrollados, sus poblaciones adultas son más numerosas........
