Una transición por cuenta gotas pero menos el petróleo para Estados Unidos
Cien días es el lapso establecido en Estados Unidos para balancear un nuevo gobierno que lo determina como bueno o malo. La prueba de fuego para un plan de gobierno urgente que satisfaga las expectativas del electorado.
Hoy en Venezuela estamos ante una experiencia inédita de gobernanza tras la intervención de la primera potencia mundial EE. UU. Su presidente, el republicano Donald Trump, acomete un nuevo reordenamiento del mundo con el uso de la fuerza militar como ocurrió la madrugada del 3 de enero al igual que Irán.
Una intervención que contradice el artículo 1 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, pero que ha convalidado la vicepresidente encargada, Delcy Rodríguez en muestra del más olímpico practicismo maquiavélico de la política
Una confirmación de que en este mundo globalizado de la actualidad unos países ceden su soberanía ante el poderío de otros.
Por atípico la presente administración hace cambios en la estructura de poder en la estrategia diseñada por EE. UU. de destruir el régimen chavista desde adentro con su propio palo. Ello tras resquebrajar sus filas durante los cinco meses previos a la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Un proceso que, a nuestro parecer, se desarrolla de manera lenta tal vez para asegurar el logro de cada paso. Algo así como decía el líder soviético Vladimir Lenin en uno de sus libros: “Un paso adelante y dos atrás”
Dado que el máximo ganador lo ha sido el gobierno de Donald Trump al lograr sus objetivos energéticos de asegurarse el suficiente petróleo venezolano en momentos cuando ha entrado en guerra con Irán. En cambio hacia Venezuela ha priorizado los objetivos políticos
Por lo que creemos ha fallado la conexión con la calle por la falta de un plan de emergencia que atienda los problemas prioritarios del país
Sin duda ha funcionado un entendimiento político evidencia de la capacidad diplomática de EEUU que domina Trump impuesto por EE. UU.
Hechos que comienzan a generar suspicacia y malestar en los diversos estratos sociales del país., principalmente en el hombre de a pie que padece las secuelas de la crisis acumulada a lo largo de estos 27 años del inhumano socialismo del siglo XXI.
La emergencia signa la presente coyuntura que hoy vivimos en Venezuela, Por ello deben tomarse medidas de ese carácter aunque sea para paliar los graves problemas generados por la corrupción e incapacidad del régimen chavista..
Junto a la necesaria gobernanza política la gente espera medidas que enfrenten, entre otros problemas, los siguientes:
Combate frontal y por fases de la devoradora hiperinflación
Aumento salarial parcial para los trabajadores y pensionados
La crisis eléctrica no admite más postergaciones con la utilización de turbinas atómicas
Designación de un nuevo CNE que convoque a corto plazo elecciones que inspire confianza en el cambio de orden
Sinceramiento de la Ley de Amnistía para los presos políticos que establezca el perdón de sus delitos y no condicionado y a medias bajo amenazas.
Si bien se trata de reinstitucionalizar al país y reincorporarse a la eficiente economía de mercado los beneficios para los de abajo no pueden ser tan pausados. Un asunto sobre lo cual ha alertado el Cardenal, Baltazar Porras, Arzobispo Emérito de Caracas.
Para la historia recordamos que cuando el 23 de enero de 1958 fue derrocada la dictadura perezjimenista, la Junta de Gobierno presentó un plan de emergencia que planteaba aumento salarial inmediato para los trabajadores y desempleados.
Pulsa aquí para apoyar la libertad de expresión en Venezuela. Tu donación servirá para fortalecer nuestra plataforma digital desde la redacción del Decano de la Prensa Nacional, y así permitir que sigamos adelante comprometidos con la información veraz, como ha sido nuestra bandera desde 1904.
