¡Vengan a mí, mis Marías! Ustedes saben que lo han hecho mal
Se abre el telón de la sombra,donde la luz se ha perdido,donde la infamia se nombray el inocente es vencido.Hoy canto el drama copiosode un hombre que fue borrado,por un complot silenciosoque la maldad ha orquestado.
No fue justicia el dictamen,fue una colusión de fieras,un frío y oscuro examende conciencias prisioneras.Se unieron en el corrillovoces de astucia vestidas:la que encendió el falso brillo,las que firmaron heridas.
Se sumó el uniforme vilque con informes falsados,armó el libreto sutilde los hechos inventados.Y en el estrado imponente,con la toga por bandera,la ley se mostró clementesolo con la trampa afuera.
Fue una ciega competencia,un juego de vanidades:«Ganamos la sentencia«,gritaron las falsedades.Ocultaron las pruebas puras,los destellos de inocencia,prefiriendo las oscurasredes de la connivencia.
¡Qué importa el derecho humanosi el orgullo sale ileso!Dijo el tribunal profanoal dejar al padre preso.Tres niñas lloran la ausenciade aquel roble con heridas,mientras se extingue su esencialejos de sus tres pupilas.
Como en la piel del engañoque al deseo le cobra el precio,cada día y cada añose encoge con el desprecio.Su cuerpo, que ya cargabacicatrices del camino,hoy ve cómo se le acabala vida en este destino.
Qué paradoja tan fieralleva el eco de este día,que en la celda prisionerase repita el nombre «María«.El nombre que alivia el llanto,el que es refugio y........
