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Crónicas de Facundo: La república y su sombra

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27.09.2026

Ocurrida la pérdida de un treinta por ciento de la población del país a lo largo de la fratricida guerra por la Independencia y a la que antes se le negase el bien de la libertad predicado por los padres fundadores de 1811, y al sostenerse, tras la caída de la Primera República, que los venezolanos teníamos que ser tutelados, llegada la Segunda República, la real, la de 1830, se intenta contener a esa deriva de inspiración bolivariana. 

Entonces no se pudo superar el dilema agonal entre el rector José María Vargas, presidente civil, y el disoluto coronel Pedro Carujo, a saber, entre el valor de la justicia y el arresto de los violentos, entre tío Conejo y tío Tigre, lo que marcara con hierro candente a la deriva venezolana a lo largo de todo el siglo XIX y en lo que va del siglo XXI.

El intento de fundar una república civil

Al esfuerzo de repoblación de Venezuela impulsado por el general José Antonio Páez una vez como la municipalidad de Caracas decide nuestra separación de la Gran Colombia, propiciando la inmigración de canarios, autorizando el regreso de los matrimonios entre españoles y venezolanos, siguió la entrega del diseño de la patria a su Ilustración civil, al mismo Vargas, a Fermín Toro, Santos Michelena, entre otros.  Pero quedó trastocado una vez como asumen el poder los hermanos Monagas (1847-1858), hombres de espada, manipuladores, déspotas, y que se titulan bolivarianos. 

La búsqueda de un equilibrio virtuoso centro federal y para la convivencia entre los hombres de armas y los civiles de birrete marcará la tarea del Centauro de los Llanos, durante sus dos mandatos (1830-1835 y 1839-1843. La duración de estos se fijó en 4 años, respetándose el principio de la alternabilidad. Fue propósito del Congreso de Valencia que dicta el texto constitucional de 1830 frustrar la Némesis del caudillismo continuista, inoculado bajo la égida de Simón Bolívar. Se le purga del territorio por decisión parlamentaria que, a la sazón, refrenda como secretario del Interior, Antonio Leocadio Guzmán, casado con una pariente suya.

Guzmán, es la paradoja. Abraza luego las banderas del liberalismo y las tremola para enfrentar a Páez traicionando a los conservadores, verdaderos liberales. Será el apóstol del ideario liberal tras aplaudir la decisión de Bolívar de forjar un modelo constitucional presidencialista y vitalicio; de donde publica en Lima, mediando la protesta de liberales como Tomás Lander, la obra «Ojeada al proyecto de Constitución que el Libertador ha presentado a la República Bolívar», en 1826.

Lo relevante será la clara visión liberal con la que se reinaugura la República de Venezuela tras la guerra y su posterior separación del proyecto bolivariano grancolombiano, tal como consta, en primer lugar, de la importancia que le otorga Páez a la Administración de Justicia y asimismo cerrar las heridas dejadas en el camino de la beligerancia. 

Insiste, así, en la reincorporación al ejército “de los militares de que hablaba el decreto de 23 de agosto del año de 1830, que sólo esperan la resolución del Congreso para acreditar que son siempre los soldados de la........

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