A confesión de parte, relevo de pruebas
El derecho penal universal consagra una máxima jurídica irrefutable: «A confesión de parte, relevo de pruebas». No hace falta buscar evidencias donde sobra el cinismo. Uno de los encumbrados funcionarios de esta impostura que llaman la revolución del Socialismo del Siglo XXI admitió públicamente, y sin pudor, una monstruosidad: los edificios construidos por órdenes de Hugo Chávez se edificaron sin realizar previamente estudios de suelos. ¡Semejante barbaridad!
Detrás de esa ligereza se esconde una tragedia humana de proporciones criminales. Miles de personas perdieron la vida tras el doblete sísmico que sacudió al país, muchas de ellas bajo estructuras colapsadas. A esas víctimas no las mató el terremoto; fueron sacrificadas por un homicidio culposo masivo. Si partimos de esa confesión, según la cual «no se podía perder tiempo haciendo estudios de suelos porque había que construir rapidito esas viviendas», nos topamos con una negligencia criminal que no tiene perdón de Dios.
Lo grave es que esta improvisación homicida no fue una excepción, sino el patrón de conducta con el que se manejó y se maneja el régimen. Bajo esa misma premisa de la arbitrariedad se expropiaban y asaltaban desde fincas agropecuarias productivas hasta centrales azucareros, cementeras, industrias aceiteras y complejos lácteos, hoy convertidos en ruinas de chatarra.
La soberbia tiránica siempre aplastó a la ciencia y al conocimiento técnico. Más de un acueducto se ejecutó bajo este esquema delirante. El caso más........
