El último baile
Eran las 10 de la noche del primer día del Mundial y ahí estaba yo viendo Corea del Sur contra República Checa. Mi esposa me miró raro. No hizo falta que dijera nada. Después de tantos años juntos ya sabía exactamente lo que significaba esa mirada: “¿de verdad vas a ver esto?”. La respuesta era simple: sí, porque es el Mundial.
Porque durante un mes pasa algo extraordinario. El mundo se detiene por un balón. Personas que no hablan el mismo idioma, que nunca se han visto y que probablemente jamás se encontrarán, sufren el mismo penal, celebran el mismo gol y discuten la misma jugada.
Pero este Mundial tiene algo distinto para mí. No es solamente otro mes de fútbol. Es el momento en que me doy cuenta de que los héroes........
